miércoles, 25 de agosto de 2010

DocTIC - Propuesta de intervención: Taller de Investigación mediado por TIC


Como lo había comentado en alguna de las sesiones sincrónicas del curso DocTIC, para estas fechas mi participación en las actividades del curso ha disminuido considerablemente, pues inicié clases en la prepa en los días pasados y aunque sólo tengo un grupo con cuatro horas a la semana ahí, también se me asignaron clases  en otra escuela, donde trabajaré de nuevo en nivel licenciatura, lo cual me ha significado tener bastante trabajo; todo lo que implica preparar tres materias que hace mucho que no impartía.
A pesar de que no he cubierto al cien por ciento las actividades de esta semana y mi propuesta de intervención es apenas un boceto más que un primer borrador, no quise dejar de publicarla para -aunque con menor intensidad que al inicio- no perder el ritmo del curso.
Decidí hacer algo no muy común en mí: trabajar una propuesta muy sencilla y poco ambiciosa; creo que voy aprendiendo a poner los pies sobre la tierra (¡Al fin!). Esta propuesta creo que va de acuerdo a la disponibilidad de tiempo que tendré para dedicarle al curso de ahora en adelante, por eso, aun cuando tenía en mente otras opciones más completas y de mayor nivel, me decidí por ésta.
Se trata simplemente de incluir de forma sistemática en mis clases de investigación correspondientes a los dos últimos semestres de preparatoria el uso de las TIC y el aprendizaje colaborativo, en una propuesta de lo que algunos llaman "blended learning", es decir, combinar clases presenciales con no presenciales, en el caso que me ocupa serán asesorías en línea y trabajo autónomo en plataforma digital (un wiki). 
En semestres anteriores había aplicado algunos de los recursos que aquí incluyo, solo que lo había hecho de manera menos integral y poco planeada. 
Tengo la facilidad de implementar la propuesta y evaluar sus resultados, así que creo que para mis intenciones y expectativas al incorporarme al curso DocTIC es mi mejor opción en estos momentos.
Reitero que apenas es un esbozo; sigo trabajando en ella.
El enlace para ver mi propuesta de intervención es el siguiente:  
https://docs.google.com/document/pub?id=1vnfM4c3tnHmy9232IrY1z5APUjBpPQkXvgkMwGlLZKY

El Aprendizaje es un Ciclo sin Fin

Hace unos días inicié la preparación de una materia que hace mucho que no impartía y revisando mis carpetas de cuando estudié la licenciatura por segunda vez (larga historia...pero era el 2003 o 2004) en la Facultad Internacional de Ciencias de la Educación (FICED), en búsqueda de un material de lectura que se encontraba ahí, descubrí una hoja muy curiosa donde se mezclan unos dibujos muy precarios y algo de texto muy breve, que parece como si lo hubiera hecho ahora, en estos días de DocTIC. Lo más curioso es que no recuerdo en qué momento lo hice, ni si lo hice como parte de alguna actividad de clase o como simple autoexpresión; lo que si recordé al verlo fue el estado de éxtasis cognoscitivo en el que me encontraba (si es que tal expresión existe, si no, no encuentro otra que represente mejor dicho estado) y me di cuenta de que es el mismo en el que me encuentro actualmente después dela "dichosa crisis" de la moderación por la que pasé la semana anterior.
No quiero ahondar en palabras, simplemente quiero compartir esto que actualmente considero mi retrato fiel.

miércoles, 18 de agosto de 2010

miércoles, 11 de agosto de 2010

Entre pesadillas y paraisos perdidos: breve reseña de mi experiencia con la evaluación


En educación hay dos conceptos esenciales, a mi juicio: aprendizaje significativo y evaluación formativa. Si se incorporan a un modelo o propuesta educativos, las metodologías “llegarán por añadidura”. Esta es mi opinión, pero bien puedo estar equivocada.
Ambos conceptos los aprendí muy temprano, desde mis primeros estudios sobre educación (fines de los 80’s) y sigo considerándolos esenciales dentro de mi propia filosofía educativa.
El concepto de aprendizaje significativo surge en los años setentas liderado por el psicólogo norteamericano David Ausubel y habla de que:
“Durante el aprendizaje significativo el alumno relaciona de manera no arbitraria y sustancial la nueva información con los conocimientos y experiencias previas y familiares que ya posee en su estructura de conocimiento” (Díaz Barriga, 2007).
El aprendizaje significativo es aquel que parte de los conocimientos previos (por domésticos o acientíficos que parezcan; recordemos a Sócrates) del alumno y se conecta con ellos, dándole al nuevo conocimiento un sentido de utilidad y trascendencia para la vida. Lo que no es significativo, se olvida.
La evaluación formativa es la manera de convertir al acto más temido de la educación (¡Mis pesadillas recurrentes son que tengo examen de matemáticas y no estudié!) en otra oportunidad de desarrollo personal y aprendizaje (significativo, claro):
“La evaluación formativa tiene como propósito fundamental facilitar el aprendizaje de los alumnos, no simplemente medir cuánto han aprendido… La evaluación formativa entrega información frecuente a los alumnos durante el proceso de enseñanza-aprendizaje, asegurándose de que ellos estén al tanto de su progreso y de sus deficiencias con el propósito de permitirles avanzar…La retroalimentación que provee la evaluación formativa no es un castigo penoso (como a menudo ocurre con la evaluación sumativa). Al revés, la evaluación formativa es información  que sirve para aumentar el conocimiento del alumno acerca de cuánto está aprendiendo, qué materias específicas está aprendiendo mejor, cuáles medios han sido más útiles para aprender, etc. Así, con ayuda del docente, de otro alumno o simplemente solo, podrá planificar y controlar mejor su aprendizaje y medir más eficientemente su progreso (Chadwick y Rivera 1991).” 
En mis primeros años de universidad ambos conceptos eran de vanguardia y los aprendimos gracias a algunos maestros inspiradores y rebeldes al sistema y los programas institucionales, entonces centrados únicamente en posturas tecnócratas.
Hablando de la evaluación, que es el tema de la semana (en el curso DocTIC), durante mi formación profesional aprendí que lo que había vivido durante mi trayectoria escolar sólo era un arbitrario ejercicio de juicio de desempeño, mas no una evaluación, así que desde el inicio de mi práctica docente empecé a intentar aplicar la evaluación formativa.
Afortunadamente he tenido buenas experiencias, primero trabajando en una preparatoria con un modelo de educación personalizada (Pierre Faure) donde se valoraban los esfuerzos y empeño de los alumnos, no sólo el resultado. Aplicábamos  escalas valorativas tipo Montessori: logrado, en proceso y no logrado (Claro que al sistema educativo había que convertírselo a “numeritos”, pero la retroalimentación con los alumnos era permanente y en función de avances y logros).
Después, de nuevo como estudiante y más tarde como docente de licenciatura, en la Facultad Internacional de Ciencias de la Educación (FICED en la actualidad ya no ofrece programas de licenciatura), me enseñaron a trabajar con una evaluación todavía más amplia, de 360 grados, que incluye: autoevaluación, coevaluación, evaluación al docente y a la institución y viví la experiencia de ser evaluada de manera holística, la cual introduce al alumno y al docente en un proceso de desarrollo muy completo; ¡Maduras porque maduras! Aquí no había números, solamente: aprobado o no aprobado, en cuyo caso se recursaba el módulo hasta alcanzar los objetivos de aprendizaje. Hay que mencionar que dichos objetivos eran explicitados hasta volverse una guía de trabajo para los grupos (incluido el docente).
En ambas instituciones privaban ambientes flexibles y colaborativos; en Pierre Faure, por ejemplo, los mesabancos estaban acomodados en forma de media luna en el aula y el maestro no tenía plataforma o escritorio con silla, sino otro mesabanco y se fomentaba un trato igualitario y de “tu” a “tu”, en FICED se trabajaba en una mesa con sillas alrededor para alumnos y maestro.
En la evaluación formativa y en la evaluación holística la evaluación deja de ser un “momento” o un “conjunto de momentos” durante el proceso de enseñanza-aprendizaje para convertirse en parte del flujo natural de la actividad de las clases, es decir, se evalúa al enseñar-aprender y se enseña-aprende al evaluar. Como un ciclo sin fin, generándose un ambiente de aprendizaje y motivación muy favorable al desarrollo de docentes y alumnos, donde la metacognición, el aprender a aprender y el autoconocimiento se viven de manera natural.
Desafortunadamente ni todos los alumnos, ni todas las instituciones están preparados para este tipo de prácticas y menos para soportar una evaluación de 360 grados. Las causas tienen que ver con algo que leí recientemente en el blog de mi compañero del curso DocTIC Henry López, cuando menciona que:
         
“…la evaluación es utilizada como un dispositivo de poder, de dominación por parte de los actores del proceso de enseñanza.”


Entendiendo como actores del proceso de enseñanza a profesores, instituciones, sistemas educativos, etc.  Sólo hay que preguntarse: ¿Quiénes se benefician de que los ciudadanos tengan un “entrenamiento” intensivo durante casi veinte años (en caso de terminar estudios universitarios en el sistema escolar mexicano) en prácticas autoritarias, abusos de poder y obediencia ciega ante reglas arbitrarias?

Fuera de algunos cuantos “paraísos educativos” (que además no suelen durar mucho, pues si sobreviven, las presiones del sistema educativo termina por volverlos “normales”) la realidad generalizada es otra: la evaluación se reduce a asignar una calificación por logros muy específicos: memorizar datos, repetir procedimientos, simular fenómenos; aun ahora con las reformas educativas por competencias, aunque los programas incluyan actividades colaborativas y relacionadas con la vida real, al final del curso el aprobar o no depende de la calificación obtenida en un examen sumario de conocimientos (formado por 40-100 preguntas de opción múltiple).
Yo no pienso que la evaluación deba ser una manera de “medir” el conocimiento, sino el mecanismo de reatroalimentación del sistema de enseñanza-aprendizaje, por medio del cual los actores reciban información para repetir, corregir o continuar hacia otras etapas del proceso educativo. 
En este momento de cambios vertiginosos en todos los sentidos, donde las TIC’s comienzan a posicionarse entre los factores que nos pueden ayudar a enriquecer la educación, es buen momento para rediseñar también las estrategias evaluativas y hacer uso de herramientas que, sin tener que reducir los desempeños a un número, nos ayuden a obtener información pertinente para que al final, todos puedan aprender lo que les sea necesario para tener una vida satisfactoria y productiva.

Referencias bibliográficas:
  • Frida Díaz-Barriga Arceo y Gerardo Hernández Rojas. (2007). Estrategias docentes para un aprendizaje significativo, una interpretación constructivista. México: McGraw-Hill
  • Clifton B. Chadwick y Nelson Rivera I.(1991). Evaluación formativa para el docente. Barcelona: Paidós.
Nota: las imágenes pertenecen al archivo de la Preparatoria Unifront turno vespertino, donde me desempeño actualmente como docente y las "modelos" son mis alumnas recién egresadas de la carrera técnica de Asistente Educativo.

lunes, 9 de agosto de 2010

No todos somos Nativos Digitales pero Todos Somos Inteligentes

En los cursos o pláticas sobre la teoría de las  Inteligencias Múltiples (Gardner, 1983) en las que he participado siempre afirmo que las inteligencias nos "hablan" en su propio lenguaje.  
En la sesión del curso DocTIC del jueves 5 de agosto pasado observé varias situaciones que llamaron mi atención relacionadas con este fenómeno: 
1.- La mayoría de los participantes hablaban y escribían en el chat acerca de lo difícil que les resulta escribir en sus blogs, así como leer los blogs de otros y comentarlos; se sentían abrumados ante esto.
2.- Quienes más compartían en el micrófono su desazón ante el trabajo de escribir, o teorizaban sobre este punto, eran participantes que no habían escrito mucho (blog y comentarios) hasta ese momento. 
3.- Quienes hemos escrito más (me incluyo) no tomamos el micrófono, pero si participamos con texto en el chat.
Cada persona posee una combinación única de inteligencias y cada una de ellas se manifiesta –conforme a dicha combinación- en distintos estilos de aprendizaje y expresión; por ejemplo, en personas con inteligencias dominantes lingüística e interpersonal  dicha mezcla generará en ellas mucho gusto por las charlas, la convivencia, el debate y les encantará compartir sus ideas ante otros para ser escuchados. Posiblemente se les dificulte escribir o sentarse a reflexionar en soledad y externar sus ideas sin alguien que les responda o les escuche, pues dicha combinación (estoy simplificando mucho, claro, para efectos de darle claridad a la explicación; todos poseemos todas las inteligencias desarrolladas en diferentes niveles, creando efectos mucho más complejos de lo que yo estoy planteando ahora) produce un estilo expresivo enfocado hacia la oralidad y no hacia la escritura, y un estilo de aprendizaje más enfocado a lo auditivo que a lo visual. A diferencia de quienes han desarrollado una combinación de inteligencias lingüística e interpersonal, quienes no necesariamente disfrutarán de las conversaciones o discusiones y tampoco les será necesario escucharse o escuchar a otros, a la vez que les será fácil pensar, leer, escribir en silencio, razonar y analizar sus pensamientos y otras actividades introspectivas. Así, muchas veces aquello que interpretamos como debilidades o carencias, solamente son manifestaciones de nuestras fortalezas (inteligencias, talentos, capacidades, etc., como cada quien prefiera llamarles).
Traigo este tema al curso DocTIC porque precisamente la enorme cantidad de posibilidades y recursos que pone a nuestro alcance la web 2.0 es ideal para  propiciar el desarrollo de todas las inteligencias y estilos no dominantes; por ejemplo, si no tengo una inteligencia lingüística dominante o no tengo desarrollado el estilo escritural, bien puedo empezar haciendo grabaciones de audio de mis ideas y publicarlas en formato mp3 al estilo podcast como un primer paso. Más adelante podré transcribir mis discursos y acompañar los audios con el texto, o puedo grabar un video de mis conversaciones con otros compañeros sobre un tema. Ahora, si hablamos de inteligencias corporal-quinestésica y/o espacio-visual dominantes (quienes mayores dificultades tienen para expresar sus ideas) bien pueden iniciar con grabación de videos que incluyan sus trabajos manuales o en tercera dimensión, dramatizaciones, entrevistas, etc. Actualmente existen aplicaciones y recursos gratuitos para desarrollar todas las inteligencias y estilos.
La frustración y ansiedad surgen cuando alguna de nuestras inteligencias dominantes no puede ser ejercida plenamente y nos vemos forzados por las circunstancias a “mover” las que tenemos menos desarrolladas. ¿A alguien le suena familiar una situación donde muchos alumnos se quejan de que las actividades son demasiado difíciles, complicadas o largas? El problema que surge al intentar desarrollar otras inteligencias por la fuerza es que fácilmente podemos provocar que la persona desista del esfuerzo y renuncie. Lo mejor es hacerlo paulatinamente y aprovechando como “canales” las fortalezas de cada persona (inteligencias dominantes).
En la sesión del curso que tuvimos el jueves pasado me di cuenta de que aun tengo cierto bloqueo con mi expresión oral; al querer participar de la charla, sentí mucho temor y nerviosismo, lo cual me puso a pensar que debo poner a trabajar esa parte que no está tan desarrollada en mí. La conciencia de dicha situación me llevó a buscar la experiencia de la grabación de audio (podcast) para mi blog, por eso inmediatamente me inscribí en un taller de webcasting (con nuestro compañero José Rodríguez) para no dejar ese potencial sin desarrollar. Creo que si nos conocemos y conocemos a nuestros alumnos, podemos desarrollar estrategias muy exitosas para todos. Estoy convencida de que a través de los aportes de la teoría de las IM combinado con el uso de las TIC’s se pueden tener logros muy importantes en el aprendizaje y desarrollo integral de los alumnos y de los docentes.
¡Pero el tema de la semana es la evaluación! Y también podemos evaluar mejor y sin generar tanto estrés utilizando las IM. Pero eso lo dejo para la siguiente entrada de esta semana, donde sí responderé a los cuestionamientos que nos marca el guión del curso.

jueves, 5 de agosto de 2010

Mis alumnos no son "nativos digitales"

Para esta entrada en la que, como parte del curso DocTIC debo reportar mis hallazgos acerca de la experiencia de participación en espacios educativos mediados por TIC de otras personas, usaré la autoevaluación y retroalimentación de mis alumnos del semestre pasado (sexto semestre de bachillerato), pues se trataba de un grupo muy heterogéneo, tanto en edades (entre 17 y 43 años) como en habilidades digitales (desde no saber adjuntar un archivo en un correo hasta un excelente y rápido dominio de cualquier programa, aun siendo desconocido) e intereses (desde la Muy interesada en aprender a usar distintas herramientas, hasta quienes no querían saber nada de una computadora). Durante todo el semestre los estuve “bombardeando” con distintos programas, plataformas, herramientas y usos de los recursos de la Web 2.0 dentro de nuestras clases. La manera en que trabajamos era en una sala de cómputo, con tres horas seguidas disponibles y cada alumno elegía la actividad (o materia, porque eran varias: filosofía, metodología de la investigación y taller de investigación en c. soc.) que quería trabajar. Ahí estaba yo siempre para ayudarles, explicarles o lo que fuera necesario para cada quien. Aparte teníamos tiempo de clase en el salón, donde trabajábamos de otra manera y con actividades complementarias.
Con ellos confirmé mis sospechas de que el concepto de “nativos digitales” debe tomarse con muchas reservas en países como México, en los que existe toda una gama de diversidad en todos los sentidos. La mayoría de mis alumnos son muy jóvenes y cuando nacieron, la tecnología ya era cotidiana, sin embargo, en sus contextos no se percibe como algo necesario ni de uso diario; algunos tenían poco tiempo de usar computadora e Internet. Lo mismo observé en una escuela secundaria (con alumnos de entre 12 y quince años) donde trabajé un tiempo: la mayoría de los alumnos no tenían computadora en casa y las de la escuela -en las que por supuesto estaba bloqueado el Internet- solamente las usaban en clases de informática (Word, Excell, Power Point).
En el caso de mis ex-alumnos de preparatoria, además de sus pocas clases de informática, nunca habían usado las computadoras para aprender. Lo más que habían hecho eran archivos en Word, Excell o Power Point. En ese semestre yo me propuse incluir en mis clases algo de lo que había aprendido navegando en Internet: Wikis (Wikispaces), un marcador (Delicious), documentos en línea (Google Docs) y blogs (Blogger). En el Wiki había que incorporar imágenes, videos y textos, por lo que debían manejar también esos formatos.
De los once alumnos, ninguno tenía conocimiento previo de lo que usábamos en las clases para desarrollar los proyectos.
Solamente dos alumnas no se quejaban de las herramientas y estaban gustosas de aprender a través de la tecnología, pero aun ellas, aprendieron a trabajar de esa manera únicamente porque era necesario para aprobar las materias. Para ellos lo divertido era meterse al Messenger, Myspace, Facebook, a sus correos o a Youtube a ver videos chistosos. Esos eran sus usos favoritos de la tecnología; aunque para varios de ellos no era para nada divertido sentarse frente a una computadora, fuera lo que fuera que hubiera en la pantalla..
En sus autoevaluaciones todos reportaron haber mejorado en sus habilidades digitales y sentir que habían aprendido usando herramientas y plataformas nuevas. Sin embargo, la realidad fue que tuve que cambiar varias de las actividades que traía programadas para ellos; por ejemplo, no pudimos usar Delicious porque sólo unos cuantos tenían cuenta de Yahoo y fue todo un “tango” intentar que abrieran una. Lo mismo pasó con Google Docs, que requerían la cuenta en Gmail y a la mayoría (9 de 11) les resultó en extremo complicado entender su funcionamiento.
Cuando les preguntaba si querrían volver a trabajar con ese tipo de apoyos, casi todos respondían que si, pero cuestionando si no había cosas más fáciles de usar.
Lo que fue muy notorio es que entre mayor edad tenían los alumnos, les costaba más trabajo adaptarse al cambio de manera de trabajar. Para los mayores, la tecnología fue un gran obstáculo al desarrollar las actividades de clase y para aprender, ya que les llevaba mucho tiempo, por ejemplo, subir un archivo en el Wiki o escribir un comentario en el blog, y a veces se quedaban “atorados” con algo así. Hubo poca colaboración y en ese sentido lo que más favoreció este punto fue el Wiki una vez que le “hallaron el modo”.
Al terminar el semestre algunos de ellos entrarán a universidades distintas (quienes seguirán estudiando) y ya será cosa de preguntarles si han seguido usando lo que aprendieron o lo usaran solamente si se los vuelven a pedir sus maestros.
De cualquier manera para mi fue una gran experiencia y pienso repetirla este semestre que esta por iniciar, claro, corregida y aumentada.
Las preguntas que me surgen de todo esto son: ¿Qué factor o factores influyen más en el hecho de tener dificultades para aprender usando la tecnología?, en particular aquella de la llamada Web 2.0, ¿Es la edad, el estilo de aprendizaje, las inteligencias dominantes, la personalidad, el contexto en el que se mueven las personas, la dificultad intrínseca de las herramientas, la falta de interés, el miedo a lo nuevo o la errónea aplicación de la tecnología al desarrollo del aprendizaje? Espero que algún día, con más experiencia en estos asuntos obtenga algunos indicios de las respuestas.

martes, 3 de agosto de 2010

Breve historia de mi aprendizaje en línea


 Inicio con esta imagen poco optimista porque es real en el entorno en el que me he movido como docente. Aunque siempre he trabajado en educación particular, las carencias no solamente en cuanto a la existencia de recursos tecnológicos, sino de conocimiento de su potencial y uso ha sido lo preponderante.
Esto es para contextualizar mi nula experiencia en entornos de aprendizaje mediados por TIC. DocTIC es mi primer curso en línea. Lo poco que conozco de la aplicación de los recursos tecnológicos lo he aprendido informalmente en casa -mejor dicho, en el mundo al que accedo gracias a Internet- motivada por mi interés y gusto por aprender, no porque en las escuelas donde he trabajado haya sido requisito; al contrario, he sido yo quien por años ha impulsando proyectos y eventos formativos para que los demás maestros aprendan a usar los recursos que nos ofrece el Internet. De hecho, la falta de habilidades, conocimientos e interés por aplicar la riqueza de la web 2.0 predomina también entre quienes han sido mis alumnos en los últimos años, ya que ellos se limitan a usar el Messenger, el Myspace o el Facebook, pero sólo con fines de entretenimiento. Así que mis intentos por generar aprendizajes en ellos a través de los recursos de la red, han sido tan difíciles y con tan pocos logros como el de que se generalice su uso en toda la institución. Así que para poder hablar de mi experiencia como estudiante tomaré algunos elementos de mi PLE (Entorno personal de aprendizaje).
El primero, son las llamadas redes educativas, con plataformas Ning en su mayoría y a varias de las cuales me he suscrito sin ninguna participación ni mayores logros de aprendizaje en ellas. Y vaya que lo he intentado: entro, “sigo” a algunos de sus usuarios, leo las aportaciones, entro a los foros y discusiones y hasta ahí llego. Las olvido por un tiempo y luego vuelvo, para repetir el ciclo. He estado tratando de recuperar los motivos (que no necesariamente razones, porque de racionales no tienen mucho) que me han hecho fracasar en estos intentos y creo que van en este sentido:
-          No me he sentido cómoda ni integrada con sus participantes. Aunque en algunas he sido bien recibida y sus participantes me han enviado mensajes de aliento, me ha parecido que ellos ya tienen su ambiente “hecho” y no había mucha cabida para nuevos miembros y sobre todo neófitos como yo.
-          Me ha resultado técnicamente difícil de comprender el uso de dicha plataforma, pues encontraba posts muy antiguos, sin comentario alguno por meses o incluso años, junto a artículos o notas muy recientes. Igual me parece muy complicada su estructura y formatos. Traté de establecer contacto con los otros miembros para que me “echaran la mano” con esto, pero no recibí respuesta.
-          Los materiales o proyectos compartidos en las redes educativas a las que accedí me resultaron muy “avanzados”, ya que por un lado, mis habilidades en el uso de los programas y herramientas no es muy bueno y por otro, mis posibilidades de aplicar proyectos tan ambiciosos como los que ahí encontraba (entre otras causas, por las condiciones que comenté al inicio) era prácticamente nula, lo cual me hacía sentirme insegura de compartir mis tan “pobres” avances.
El otro elemento que quiero abordar es el de las redes sociales, específicamente Facebook y Twitter. Mi primera intención al ingresar a ellas era relacionarme con mis ex-compañeros de la escuela y conocidos de mi ciudad de origen, pero al poco tiempo noté que algunos de los autores de los blogs que ya leía estaban ahí también y al incluirlos en mis “amigos”, vi que compartían textos, noticias, videos y muchas otras cosas, no solamente fotos familiares o comentarios divertidos, así que empecé a hacer lo mismo. Al principio nadie comentaba (o leía siquiera) mis posts y notas, pero poco a poco se fueron “acercando” otras personas y ahora tenemos en esa red una pequeña comunidad de aprendizaje informal, con ciertas líneas básicas: educación, innovación, uso de la tecnología, crítica a los modelos tradicionales y a los sistemas educativos corruptos (algo así…), más lo que se le ocurra a cada quien. En Facebook desde el inicio me sentí muy cómoda, pues aunque mis contactos no se interesaban mucho por lo que yo compartía, eran personas conocidas para mí, lo cual me fue dando la seguridad de ir perfilando mis intereses de manera muy libre de presiones o lineamientos de ninguna clase. Igual los “amigos” que se han ido incorporando, han sido relaciones muy espontáneas y voluntarias, sin ningún tipo de presión.  
Con Twitter fue distinto, me ha costado mucho tomarle el gusto a los 140 caracteres (tengo un estilo muy analítico y “extendido” para expresar mis ideas) y entender el tipo de interacción y ritmos que el propio formato permite, pero ahora ya me siento como pez en el agua moviéndome entre personas de muy alto nivel en su área, pero con una humildad y espíritu colaborativo admirables, tal como me demostró en una ocasión Jordi Adell (@j_adell) al replicarme por un agradecimiento que le envié:  -“Tod@s aprendemos de tod@s. Y como alguien comentó recientemente en Twitter: he aprendido más en una hora en Facebook y Twitter que en un mes de cursos escolarizados.
En síntesis, creo que no son los problemas técnicos los que pueden hacer la diferencia en un evento de aprendizaje mediado por TIC, sino el “ambiente” de apertura y flexibilidad que quienes lo integran, fomentan entre los participantes. Y tampoco es relevante la plataforma que se utilice, sino la forma en que ésta se aplique a los intereses e intenciones de quienes las utilizan.